La SDA subraya la importancia de consolidar la infraestructura de movilidad existente y cumplir con principios de técnica jurídica. Además, propone que el diseño de corredores incluya criterios de priorización basados en el tráfico y la salud pública, así como la participación ciudadana en su ejecución. A pesar de lo anterior, concluye que el proyecto es inviable, sugiriendo la necesidad de revisar propuestas y considerar el impacto fiscal asociado antes de implementar medidas concretas para garantizar la salud de los ciclistas en Bogotá.