Según el Centro para la Promoción de la Conservación del Suelo y del Agua de la Argentina, el 36 % del suelo del país (unas 100 millones de hectáreas) sufre procesos de erosión. Las consecuencias negativas de la erosión no afectan únicamente a la producción agrícola. “La erosión reduce considerablemente la productividad de los cultivos y contribuye a la polución de cursos de agua, humedales y lagos”, explica Hugo Velasco, profesor del Departamento de Física de la Universidad Nacional de San Luis en la Argentina e investigador independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).