La nueva norma tiene por objeto precisar el territorio ancestral de los pueblos indígenas Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo asentados en la Sierra Nevada de Santa Marta. Mediante esta normativa, se reconoce formalmente el sistema de espacios sagrados de la denominada 'Línea Negra' como un ámbito tradicional de especial protección, debido a su alto valor espiritual, cultural y ambiental. La medida, fundamentada en los principios de la Ley de Origen y la Ley 21 de 1991, busca salvaguardar la integridad territorial y la autonomía de estas comunidades originarias. El decreto cuenta con el respaldo y concurrencia de diversos ministerios encargados de velar por los derechos étnicos y la conservación de este ecosistema estratégico.