personas prestadoras, con el fin de clasificarlas en un nivel de riesgo y de esta manera determinar si existe(n) alguna(s) alerta(s) en relación con la sostenibilidad financiera de las personas prestadoras”. Teniendo en cuenta lo anterior, si bien los negocios no regulados que puedan tener las personas prestadoras no interfieren en la operación del servicio, los resultados económicos de estos sí pueden afectar negativa o positivamente la salud financiera de la empresa y por ende la continuidad y calidad de la prestación del servicio en el mismo sentido, en el corto, mediano o largo plazo. Por lo anterior, el IUS evalúa la salud financiera de la persona prestadora como empresa, a partir de sus estados financieros consolidados, reportados por el prestador al Sistema Único de Información SUI, no solo del servicio prestado”.