A través del presente concepto se reiteró que, el alumbrado público no es un servicio público de carácter domiciliario, por lo que se reafirma que la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios carece de competencia para su supervisión, así como para vigilar aspectos tributarios o contractuales que se deriven de este. En consecuencia, la vigilancia y control está en cabeza de determinadas autoridades dependiendo del tema objeto de control (técnico, social y fiscal).