Establece que los prestadores deben garantizar bienestar integral basado en los cinco dominios: nutrición, ambiente, salud, comportamiento y estado mental, con certificado veterinario vigente y espacios adecuados. Usuarios deben informar condiciones del animal y cumplir responsabilidades. Se fija un plazo de dos años para que prestadores cumplan normas. Además, se obliga a reportar maltrato animal a autoridades. La ley deroga normas contrarias y promueve sanciones con recursos para protección animal.