Los prestadores pueden gestionar los residuos orgánicos en plantas de tratamiento con el fin de disminuir los costos asociados a la prestación del servicio, pero no podrían trasladar a la tarifa de los usuarios un costo distinto al costo de recolección y transporte, precisamente porque la metodología actual no habilita el cobro a los usuarios de la actividad de tratamiento. Esto se debe a que la metodología tarifaria vigente únicamente permite el cobro a los usuarios por estas dos actividades, sin habilitar el cobro por el tratamiento en sí. Por tanto, aunque el tratamiento contribuya a mejorar la gestión y disminuir costos, no se refleja directamente en la tarifa del usuario final.