La adopción de estos requisitos se realizó a través de mesas de trabajo con ministerios y entidades administrativas, fomentando la consulta y la inclusión de diversas perspectivas. Se exige un plan de sostenibilidad que contemple el horizonte de operación y fuentes de financiamiento, junto con certificaciones de titularidad de los bienes inmuebles. Los proyectos deben alinearse con el impacto regional y presentar un presupuesto que considere costos directos e indirectos, destacando la importancia de un modelo de gobernanza y diagnósticos territoriales para proyectos turísticos, asegurando así la eficiencia y sostenibilidad en el uso de los recursos del SGR.