Los municipios tienen el deber de garantizar la participación ciudadana en la gestión del servicio, otorgar subsidios y realizar la estratificación de inmuebles. Por su parte, los departamentos deben coordinar y apoyar a los prestadores de servicios públicos. A pesar de que el servicio de gas no figura explícitamente en las competencias municipales, los ejecutivos locales pueden involucrarse en proyectos de infraestructura gasífera, asegurando que las instalaciones cumplan con la normativa y apoyen a las empresas prestadoras en su operación y mantenimiento.