La familia se vio obligada a dejar su casa ubicada en el corregimiento de Vegalarga, Huila, por todo tipo de hostigamientos de los que fueron víctimas. Primero, en medio de una toma guerrillera un avión fantasma impactó con un proyectil la casa en donde vivían Eliecer Vidarte, Emilse su compañera y sus hijos. Luego fueron constantemente amenazados por parte de un comandante de la guerrilla, debido a que el señor Vidarte fue presidente de la Junta de Acción Comunal y además el comandante pretendía a su compañera sentimental.