El Gobierno adicionó normas al Decreto 1080 de 2015, estableciendo estrictas condiciones para las actividades taurinas. La medida, fundamentada en la protección del interés superior de los niños y el bienestar animal, limita las corridas de toros, rejoneo, novilladas y tientas a lugares con tradición ininterrumpida desde 2010. Se prohíbe el uso de recursos públicos, elementos punzantes o eléctricos en los animales y se exige la presencia de equipos veterinarios especializados. Además, se prohíbe explícitamente la participación y el ingreso de menores de 18 años a estos eventos, buscando protegerlos de la violencia asociada. El incumplimiento de estas disposiciones acarreará la suspensión de la actividad.