Esta Ley busca crear entornos digitales seguros y saludables para menores de edad, protegiéndolos frente a riesgos como el ciberacoso, la exposición a contenidos inapropiados, la explotación sexual y la trata de personas. Promueve la corresponsabilidad entre familias, Estado, empresas y sociedad para educar sobre el uso responsable de la tecnología y fomentar hábitos digitales saludables. Además, impulsa el desarrollo y aplicación de tecnologías avanzadas para detectar y prevenir estos riesgos, garantizando siempre la protección de la privacidad y los derechos de los menores, con formación para padres y educadores y regulación estatal que articula acciones en el sector público y privado para proteger a los más jóvenes en el entorno digital.