La facturación del usuario debe corresponder con el consumo que éste realice, por lo que si el prestador detecta que ha cobrado a sus usuarios servicios no prestados, así como tarifas o conceptos diferentes a los previstos en las condiciones uniformes de los contratos, deberá informar esta situación al usuario afectado y aplicar en las facturas siguientes los abonos que correspondan, hasta que al usuario se le haya restituido lo que se cobró de más.