“El análisis revela que el impuesto causó efectos reales negativos sustanciales sobre la inversión, la acumulación de capital, la productividad y el empleo de las PYMES, entre otros. Es decir, las empresas gravadas con el impuesto redujeron su desempeño real tras la reforma, en comparación con las empresas que no lo fueron”. El Banco de la República analiza la reforma del impuesto al patrimonio en 2010 que incluyó a más PYMES al reducir el umbral de patrimonio sujeto a gravamen. Esto aumentó la cantidad de empresas contribuyentes y el recaudo fiscal, pero generó efectos negativos como caída en inversión, productividad, empleo y acumulación de capital en las PYMES afectadas.